Wednesday, May 14, 2014

Sobre algunas definiciones previas a las elecciones presidenciales


Por lo general las campañas electorales consisten en dos alternativas: continuidad o cambio. Pero estas elecciones oscilan entre el desencanto, las alianzas inesperadas  y la lucha por qué candidato y qué campaña está más sucia. El debate se ha limitado a cuál de los dos candidatos mas opcionados tiene menos ética. Se manipulan los hechos y se debate con las vísceras. Aburrido de esto quiero escribir sobre ciertos conceptos que van más allá de los 12 millones de dólares de la mafia que se “embolataron” en las manos de JJ Rendón (asesor de Santos), o más allá de un Hacker de ultra derecha, que por lo que dice en su Twitter parece más un desadaptado que un verdadero peligro para la estabilidad del país o el proceso de paz.

La Política es dinámica: Eufemismo que usan los candidatos para justificar alianzas pragmáticas, acomodándolas a la ideología que dicen defender. El último ejemplo: la alianza de Petro con Santos, disimulada bajo la alianza de Progresistas con el Partido Liberal. Como bien reflexiona el periodista Federico Arango: Si Petro, está con Santos, por transición está con Vargas Lleras, y si está con Vargas Lleras está con los contratistas de la basura. Por transición Petro está con la supuesta mafia de la contratación que tanto combatió. Este sistema parece una comedia, pero en este caso son los actores quienes se ríen de los espectadores.

Decencia: En el país del sagrado corazón donde se confunde lo simple, se considera decente una persona con genes europeos y más si es nieto de un ex presidente. Pero la decencia no tiene que ver con el ADN, tiene que ver con las acciones y con los aliados. La columna de Maria Teresa Ronderos nos habla de los socios de German Vargas, acá la mejor parte: “Cambio Radical tiene el penoso récord del mayor número de congresistas condenados por complicidad con el paramilitarismo: 15, frente a, por ejemplo, siete del liberalismo, un partido mucho más numeroso. Sobre los hombros de parapolíticos como Javier Cáceres y Rubén Darío Quintero, Édgar Ulises Torres y otros gigantes, crecieron el partido y el poder de Vargas Lleras”.                  
(http://www.elespectador.com/opinion/formula-del-curry-bogotano-columna-477787
)

Momentum: Un concepto anglo que se refiere al momento en que todos los medios de comunicación, y por ende la opinión pública están poniendo toda su atención a un candidato presidencial. Por ejemplo, después que Peñalosa fuera elegido en la pre-consulta con casi tres millones de votos su candidatura tenía momentum. Pero este momentum no es algo estático. Una vez se tiene hay que cuidarlo, hay que alimentarlo, y esto se hace a través de noticas y más noticias. En su momento de mayor momemtum Peñalosa tenía una oportunidad única de continuar con momentum al anunciar su formula vicepresidencial, y qué hizo: eligió a una persona que con dificultad la conocen en una asamblea de propietarios, y así perdió el activo más apreciado que se tiene en una campaña política. 

Segundón: Oscar Iván Zuluaga parece una fotocopia mal hecha de Uribe, y de por sí una fotocopia bien hecha ya tiene muchos defectos. Bien lo dijo Daniel Samper O. si Santos es el presidente-candidato, Zuluaga es la marioneta-candidato. No me gusta la idea de tener un presidente que tiene jefe. Por más que una importante parte del electorado quiera a Uribe, como siempre queda demostrado en las urnas, esto no quiere decir que ese aprecio sea transitorio hacia un segundón. Si hay alguna duda de como se ve un segundón esta serie gráfica que compiló Carlos Cortés en la Silla Vacía lo deja todo claro: http://lasillavacia.com/elblogueo/blog/proposito-de-ano-nuevo-para-oscar-ivan-zuluaga-salir-del-segundo-plano-46376.

Enredado: Cómo más se puede describir la situación de Peñalosa, la gente de centro y de izquierda lo señalan de ser el candidato secreto de Uribe, y estos van a votar o por Clara López o por Santos. La gente de derecha dice que Peñalosa se escribe con “P” de Petro, y estos van a votar por Oscar Iván Zuluaga o Martha Lucia Ramírez. Es decir, Peñalosa se queda con los calificativos y sin los votos. Su técnica avestruz de no salir a enfrentar estos calificativos lo están poniendo, una vez más, por fuera de la carrera electoral. 

Mermelada: La expresión se crea en el gobierno de Santos, pero la práctica viene de tiempo atrás. Es la que utilizó Samper para apoyar a Serpa en las elecciones de 1998, es la que utilizó Uribe en la reelección de 2006, y es la que no pudo utilizar Pastrana en 2002 porque no tenía candidato. Lo que pasa con Santos es que sus niveles de popularidad son bajísimos y es tan poco simpático y locuaz, que la mermelada es su mejor arma electoral, por eso es más evidente en esta campaña.

La mermelada es la utilización de una parte de los recursos públicos, para favorecer aliados políticos o empresarios cercanos a esos aliados políticos, a cambio que estos aliados políticos tengan unas finanzas robustas para poder mover (muchas veces literalmente) el electorado (no necesariamente comprar los votos directamente) para apoyar al candidato-presidente.

Alcahuetas: Clara López fue la Secretaria de Gobierno de uno de los gobiernos más corruptos de la historia reciente: Samuel Moreno Rojas. Eso no quiere decir que ella sea corrupta, pero la actitud del Polo y de su candidata hacia la corrupción de Samuel Moreno ha sido muy tibia, rayando en la alcahuetería. Sabemos que a los hermanos Moreno Rojas los expulsaron del partido, pero en los comentarios de los dirigentes del Polo, dicen algo así  “acá hay una persecución hacia el Polo pues en Colombia los partidos tradicionales llevan robando mucho años, pero nosotros por ser un partido alternativo el estamento y los medios magnifican el escándalo”. Que en el pasado se haya obrado mal de ninguna manera es disculpa para que en el presente los dirigentes de izquierda lleguen al poder para robar.

Santismo: Según Angélica Lozano, elegida representante a Cámara por Bogotá, el Santismo no existe lo que hay son personas vinculadas a la nomina de Santos. Aunque es algo extrema la afirmación, es difícil encontrarse con Santistas. Uribistas hay en todas las familias, y los Petristas si se buscan se encuentran, pero Santistas no se ven. Santos ha sido un líder tibio, no está ni con los gremios ni con los sindicatos, no está con las multinacionales ni con los ambientalistas. Los del Polo consideran su gobierno un Uribe con maquillaje, y los de derecha no lo bajan de traidor y de estar entregando el país a las Farc. (Su único aliado es el Partido Liberal, que él logró unificar). Además, sus bandazos no le ayudan, toma una decisión en el desayuno, la ratifica al almuerzo y antes de dormir anuncia por Twitter que cambió de parecer. Hace unos años calificó a Uribe de ser el mejor presidente de la historia, pocos años después afirmó que Uribe le ha hecho mucho daño al país. Hace una semanas no le otorgaba las medidas cautelares a Petro y por lo tanto era destituido, y después formalizó una alianza con su partido. Un día celebra el interés de Six Senses de invertir en un hotel en el Parque Tayrona, y a las horas enfatiza “en mi gobierno no se construirá ningún hotel en el Parque Tayrona”. Es tan volátil que para defenderse dijo “solo los idiotas no cambian”. Cierto, pero lo de Santos no son cambios internos, son cambios hechos por un presidente que no lidera la opinión pública, por el contrario la opinión pública lo lidera a él. Difícil que haya Santismo con liderazgo tibio y mensajes ambiguos.  

Los “istas”: Ser un “ista” es perder la capacidad de pensar por sí mismo, es repetir sin pensar, sin cuestionar. Es ver en el candidato de los afectos las virtudes con lupa y los defectos con miopía (esto a la inversa cuando se evalúa al candidato opositor). A un Uribista si le preguntan sobre la desinstitucionalidad o las violaciones de Derechos Humanos en los gobiernos de Uribe responde “El país estaba muy jodido. Le tocaba. No tenía otra opción, Colombia no es Suiza”. Un petrista sobre sus actuaciones improvisadas diría “Hay que dejarlo gobernar, es que la mafias que Petro ataca le hacen la vida imposible y mueven muchos recursos para revocarlo y no dejarlo trabajar”. 

Decepción: La actitud complaciente de Mockus con la mermelada de Santos, el lituano que siempre rechazó en la política el “todo vale”, y que, en 2010 se cansó de repetir “los recursos públicos son sagrados” se muestra aliado del gobierno de Santos. Hasta el punto de declarar que Santos lo ha hecho mejor de lo que él lo hubiera podido hacer. Como bien lo dijo Aurelio Suarez “De la que nos salvamos”. Lo más triste de estas elecciones. 

Mi Voto: Por Peñalosa. Votaré porque lo acompañan personas como Claudia López, Jorge Iván Ospina, John Sudarsky y Samuel Kalmanovitz. Votaré porque tiene una visión que se basa en la planeación urbana como oferente de calidad de vida. Votaré por que tiene un concepto de la paz que va más allá del éxito o fracaso de las negociaciones en la Habana. Votaré por él sin entusiasmo (como al parecer el maneja la campaña), pero lo haré creyendo que es la mejor opción, al menos yo le compro la idea que en un futuro es posible vivir en un país sin mermelada. 

La Reflexión:La primera obligación de un gobernante es la de mantener engañados a sus gobernados. El día en que la gente pierda definitivamente la esperanza de mejorar, se lanza a la revolución”. La frase está en “El Delfín” un libro de ficción, pero su aplicación es perfecta para las elecciones de mayo. Si las clases dominantes no se organizan, y no se apresuran en vender una ilusión al electorado, en algunos años podrían venirse cambios drásticos. Sólo hay que recordar el desencanto con los políticos tradicionales que existía en las elecciones presidenciales de Venezuela en 1998.

No comments:

Post a Comment